El director malagueño, padrino de la XII edición del Festival miguelturreño, resalta el papel fundamental de los festivales para dar visibilidad a proyectos independientes y de impacto social, claves para el crecimiento del cine emergente

Entrambasaguas ganó con ‘7:11 Cuarzo’, sobre el abuso en la infancia en el seno de las familias, el premio al Mejor Corto Documental Nacional de Corto Cortismo el pasado año y hace unos días la Academia de Cine de Hollywood le confirmaba la candidatura en la categoría de cortometraje documental para la 97 Edición de los Oscars de la Academia

7:11 Cuarzo’ ha tenido un recorrido impresionante desde que ganó en la pasada edición del Festival Corto Cortismo, llegando incluso a la preselección de los Premios Goya. ¿Cómo ha sido para ti este proceso y qué impacto ha tenido en tu carrera?

Aún en shock porque hace unos días nos llegaba     la comunicación de la Academia de Cine de Hollywood para confirmarnos la candidatura en la categoría de cortometraje documental para la 97 Edición de los Oscars de la Academia. Aún sin apenas tener tiempo de digerir estar entre los mejores 15 cortometrajes de los Premios Goya de cara a las nominaciones, nos ha llegado esta gran noticia. El impacto no lo he percibido, porque no he parado de trabajar en los diferentes proyectos que tenemos, pero auguro este próximo 2025 va a ser la leche.

En ‘7:11 Cuarzo’ abordas un tema tan delicado como el de las secuelas del abuso y el silencio que muchas veces lo rodea ¿Qué te llevó a contar esta historia y qué esperas que    el público saque de ella?

La motivación principal fue al conocer de primera mano a través de la UFAM, que es la Unidad especializada en Familia, Mujer y Menores de la Policía Nacional, unos datos que luego el SAVA (Servicio Andaluz de Ayuda a las Víctimas de Abuso), institución pública dependiente de la Junta de Andalucía, nos los corroborara. Y, es que mientras los medios de comunicación nos cuentan todos los días los casos  que no suponen más del 5% cuando se centran en los desconocidos de las víctimas       (internet, RRSS, manadas grupales de desconocidos, etc) o bien el otro dato que no  llega al 15%, cuando se producen en los conocidos de las víctimas (un vecino, profesor, entrenador o la iglesia) omiten o pasan por alto donde está todo el grueso siendo éste en más del 80% de todos los casos de abusos sexuales en edad infantil, cuando se producen en el entorno familiar directo: el padre, el tío, el hermano, el abuelo o la madre.

Fue a partir de ahí cuando una historia que iba a ser a priori una ficción, sobre una adolescente y su pareja por el que fuimos a asesorarnos para contarlo con veracidad absoluta, descubro que el cáncer en el abuso sexual está dentro de la familia con unos datos escalofriantes. A partir de ahí y con la ayuda de personal    cualificado, como Victoria Maldonado, psicóloga especialista en esta temática, fueron abriéndonos las puertas de las instituciones y las asociaciones que nos llevaron a conocer a las 17 víctimas de diferentes edades (desde 20 a 85 años), donde seleccionamos a tres de ellas que representaran lo que nuestra sociedad sufre desde que el mundo es mundo.

¿Por qué el género del cortometraje?

 

Porque decidí en ese momento de conocer los datos reales, que además    son públicos y los ofrece el Ministerio del interior y el Laboratorio de la Infancia, darle   voz a esa gran masa de la absoluta mayoría de las víctimas, que bien por vergüenza o estigma, se oculta y no tienen voz en ningún medio. Son esas voces silenciadas las   que este corto les da la oportunidad de poder tener voz y contar en primera persona sus experiencias. El cine tiene un poder de transformación que ningún otro género en el mundo lo alcanza, es por ello por esa razón que haciéndolo de la mejor y humilde manera de poder contar sus historias decidí convertirlo en un corto documental que luego con el paso del tiempo se convierte en un proyecto transmedia: iniciándolo con un cortometraje, para luego hacer el largometraje documental de esta lacra que nos asola, para cerrarlo con una serie o bien un libro.

El mejor premio o reconocimiento entre todos los recibidos, y son muchos, es la visibilidad que este cortometraje le da a las víctimas. A ese gran número de voces silenciadas, porque cuando se refieren a casos sobre abuso en la familia, por lo general se trata de trasladar el problema a países del segundo mundo como México, Perú u otros países de Latinoamérica o bien a países del tercer mundo en África o Asia. Los datos de España son muy similares a países de nuestro entorno y del primer mundo, ya que el informe anual de la ONU indica que esta problemática ocurre en Reino Unido, Francia, Alemania, Bélgica, Italia, Noruega, Dinamarca, Suecia, EEUU, Australia o Japón. Y es que el abuso sexual en edad infantil en más del 80% se produce en el núcleo familiar, pero no se dice, no   se visibiliza.

Este año, el Festival Corto Cortismo cuenta con una notable participación de mujeres cineastas y documentales con alto contenido social. ¿Qué importancia crees que tienen estos espacios para dar visibilidad a temas y voces a menudo marginadas?

Es para felicitarse, que haya esa alta participación de cineastas   y ese alto contenido social es para destacar. Es vital que se cuenten historias de claro carácter social, para concienciar. Es con la denuncia con la que se desarrolla esa empatía tan necesaria para cambiar y si es de carácter social tiene un plus en ese   poder a través del cine exponencial para la capacidad crítica e impulsar el cambio.

El   cine hecho por mujeres en los últimos años ha sido positivo y relevante en las diversas y diferentes historias desarrolladas con una mirada diferente a la que estábamos acostumbrados. Aunque no creo solamente que el cine hecho por mujeres sea solamente de carácter social, hay otras cineastas que hacen buen cine comercial y cine de terror por ejemplo o como en mi caso, hombres que hacemos cine social también.   El cine tiene esa diversidad y versatilidad de personas que manifiestan a través del arte, contar historias que lleguen y te toquen en el corazón acariciando el alma. Aunque también pases con palomitas un buen rato disfrutando de una de Indiana Jones, James Bond o bien una comedia, de aventuras o de género de terror y suspense.

¿Qué dificultades encontráis los profesionales para desarrollar vuestra creatividad y talento y haceros hueco en el sector cinematográfico?

Esto es una carrera de fondo, yo llevo más de 27 años en este sector. Empecé con un corto a finales de los 90 y dije que nunca más haría otro. Me río al pensarlo, porque en los últimos años he producido 7 y he dirigido 5. De aquel corto que estrenara en el año 2000 con Paul Naschy y Tony Zenet, pasé a hacer videoclips de éxito y de ahí mi incursión en la dirección y producción de cine publicitario. Durante muchos años me dediqué a ello hasta 2016, que desde la productora empezamos a desarrollar proyectos propios de ficción y cine documental que iniciábamos siempre con un corto, por eso lo de esos 7 cortos en los últimos años.

Decir que aquí en España en comparación con países de nuestro entorno, las ayudas públicas son insuficientes. Cuando ves a una película española en unos Oscars por ejemplo, la diferencia con tus competidores es brutal. En Italia hay una ley que gobierne quien gobierne, nunca el instituto de cinematografía italiano puede recibir menos de 420 millones de euros. Antes de la presidenta Meloni el presupuesto llegaba casi a los 600 millones de euros. En Francia es el doble, en Alemania 900 millones de euros, en Bélgica que es más pequeña que Andalucía son 250 millones de euros, en Rumanía 180 millones y en España son poco más de 90 millones. Sólo una película, la de más éxito en nuestro país al año, da más al Estado que lo que del Estado destina a nuestra industria cinematográfica.

La cultura en nuestro país, gobierne quien gobierne, es denostada. Concretamente el cine, cuando nuestra industria por cada euro que se recibe de las instituciones públicas, el cine devuelve más de 7 al Estado. Es incomprensible, debiera haber más inversión en la creación cosa que nuestro sistema adolece. Porque talento hay y mucho. Al final es uno, como en cualquier negocio, que con mucho esfuerzo saca los proyectos adelante.

Como padrino de esta edición de Corto Cortismo, ¿Qué consejo le darías a los cineastas emer gentes que están participando por primera vez en este tipo de certámenes?

Perseverancia, tenacidad y creer en uno mismo. En mi caso todo lo que me he propuesto en la vida lo he conseguido. No ha sido fácil, sino todo lo contrario: muy, muy duro todo. El truco está en nunca rendirse y no arrojar la toalla. Esta profesión tiene más de sufrimiento que de alegrías, pero en el camino y en la lucha de conseguirlo se disfruta cuando lo consigues, a pesar de los sinsabores y de los momentos malos que son abundantes. El disfrute y el gozo es máximo, cuando nadie te ha regalado nada. Todo es fruto del esfuerzo y del trabajo constante, además de la formación adecuada en el aprendizaje que se hace continuo en todo el proceso vital. Por eso mi consejo es nunca rendirse a pesar de las malas circunstancias y de todo lo adverso que es inimaginable. Al final, todo irá bien y si no va bien, no es el final.

El Festival Corto Cortismo se ha consolidado como una plataforma de lanzamiento para nuevos talentos. En tu experiencia, ¿Qué papel juegan estos festivales en la creación de oportunidades para creadores independientes?

Es un escaparate necesario para todo el talento emergente que tenemos.  La difusión de las obras es crucial y la apuesta por ese talento con el ímpetu de las personas que conforman la asociación que lleva a cabo este certamen del Festival Corto Cortismo en Miguelturra, es fundamental. La visibilidad a ese talento se hace crucial en el camino o carrera de todo cineasta que se precie, para así poder mostrar esa manera de contar historias a través del cine. En un programa de radio en el que colaboraba con reflexiones y pensamientos hace un tiempo escribía para la sección “Pensar Mejor” de Canal Sur Radio en Andalucía sobre el escritor o el cineasta.

El arte puede parecer inútil frente a trabajos más prácticos, pero responde al impulso creativo del ser humano: El placer de construir otras vidas y vivirlas en el tiempo que dura una. La ficción nos abstrae del mundo real a la vez que nos ayuda a comprenderlo. En una sociedad que tiende cada vez más al culto a la productividad, los relatos son esenciales para curarnos las heridas. Decía Paul Auster: “En el fondo seguimos siendo como cuando éramos niños, criaturas que esperan ansiosamente, que les cuenten una historia, y la siguiente y otra más”.

 ¿Podrías compartir algún proyecto futuro o dar algunas pinceladas sobre lo que estás trabajando actualmente?

Estoy terminando un largometraje de ficción que rodamos en marzo en Perú, donde soy el coproductor minoritario y que hemos presentado el working progress a diferentes festivales, el último a Berlinale con el título de “Delivery Girl” dirigido por Jorge Shinno. Esperamos estrenarlo en la próxima edición del Festival de Málaga. Estoy también en otro largo de ficción en su etapa de desarrollo con el título “Dragmama” donde soy el productor principal de una historia maravillosa de dos brillantes creadores y directores, como son Joaquín Ostrovsky y Nico Álvarez.

Por otro lado, recientemente hemos aplazado el rodaje de “Hercúlea”, escrito junto a Manu García Egea y que voy a dirigir y producir en coproducción con Apocalipsis Films (“La mesita del comedor”); para pasarlo al año próximo y que estaba ya en su fase de pre producción, pero con buen criterio hemos pospuesto sabiamente para más adelante. Y por último, con el desarrollo avanzado de “Cuarzo” y que rodaremos a partir de mayo del año próximo, que dirigiré y produciré con 2 coproductoras inter- nacionales como son Perú y Portugal. “Cuarzo” será el largometraje documental que le da continuación y sentido a este corto, que tantas alegrías nos está dando, por llegar a donde nos está llevando y con el que nos premiaron aquí hace ahora un año con el título de ‘7:11 CUARZO’.