Sara Bamba: “En los cargos en los que se toman las principales decisiones que afectan al contenido, los porcentajes de mujeres son todavía muy reducidos»

La artista está muy sensibilizada con el machismo que sufren las mujeres en su día a día, por eso sus cortometrajes abordan, sobre todo, temas relativos a la violencia de género

La cineasta entregará el primer premio de la categoría de cortos regionales en la gala final de Corto Cortismo

En tus trabajos como directora y productora abordas, sobre todo, temas relativos al machismo, no solo en el mundo del cine. ¿Con qué otra temática te sientes también identificada y abogas por darle visibilidad?

Me siento muy sensibilizada hacia la violencia ejercida sobre las mujeres y en ese sentido estoy dándole vueltas a alguna idea para un documental. Es algo que ya traté en el cortometraje Caleidoscopio Otro asunto que me obsesiona últimamente es nuestro estilo de vida en el SXXI: las redes sociales, los móviles, la individualidad, la desigualdad social que se acrecienta cada vez más y la infelicidad. Algunos de estos temas están en el último cortometraje que he rodado (Las desconocidas) y que está a punto de iniciar su distribución.

¿Qué papel consideras que tiene la mujer hoy en día en el mundo del cine? ¿Dirías que ha habido un avance con respecto a décadas anteriores?

El avance es lento a efectos prácticos. Quiero darte unos datos del último informe de CIMA, que la asociación elabora todos los años. Este está hecho sobre los largometrajes estrenados en 2017 y que se presentaron a los Premios Goya.  Los hombres representan mayoría porcentual en once de los 13 cargos de responsabilidad. Solo en dos de las 13 categorías las mujeres superan el 50% y en ellas el porcentaje de representatividad es muy elevado (86% y 72% en Diseño de Vestuario y Maquillaje y Peluquería).

En los cargos donde se toman las principales decisiones que afectan al contenido (productores, directores y guionistas) observamos que los porcentajes de mujeres son todavía muy reducidos: 26% de productoras, 12% de directoras y 13% de mujeres guionistas. Los datos son más bajos que el año anterior y esto nos indica que hay que seguir en la lucha.

En algunos puestos los datos son alarmantes: un 7% de mujeres directoras de fotografía. Suele aducirse que no hay mujeres en esta profesión, pero este año en una sesión de CIMA EN CORTO dedicada a su trabajo, reunimos a 16 directoras de fotografía con una muy buena trayectoria. Por lo tanto, el problema está, como siempre, en la discriminación.

Que las mujeres queden en tan bajo porcentaje y, por tanto, desvinculadas de los procesos donde se deciden los aspectos transcendentales de los largometrajes conlleva que los productos culturales que llegan al público están contados bajo un único prisma.

Es cierto que poco a poco se van visibilizando los trabajos de mujeres y para ello CIMA ha realizado una labor importantísima.  Aún son pocos los trabajos dirigidos por mujeres que consiguen notoriedad. Un muy buen ejemplo sería Estiu 1993 de Carla Simón, que fue una película impulsada por el programa MENTORING de CIMA, con el que la asociación ayuda a los proyectos de las socias a conseguir una estrategia de financiación para poder rodarlos. También en CIMA hay otros proyectos que buscan visibilizar el trabajo de las mujeres cineastas: CIMA EN CORTO (proyecciones mensuales en Cineteca con coloquio) o MUJERES QUE NO LLORAN (proyecciones anuales en la Academia de Cine, centradas en el trabajo de las actrices y en otro enfoque diferente y más profundo de los personajes femeninos).

Es importante que haya referentes para las mujeres más jóvenes. En este sentido, también muchas socias están implicadas en proyectos personales para visibilizar el trabajo de las mujeres cineastas. En mi caso, formo parte del equipo del festival Directed by Women Spain, que se celebra todos los años en varias ciudades españolas con una gran acogida de público y repercusión en los medios.

Muchos se preguntarán, desgraciadamente, por qué debe existir una asociación como CIMA. ¿Qué les respondes?

Lo ideal sería que CIMA no tuviera que existir. Y si existe es porque las cifras de la estadísticas del Informe Anual de CIMA, que os mencionaba anteriormente, demuestran que el porcentaje de mujeres al frente de las producciones cinematográficas, en especial productoras, guionistas y directoras, es reducidísimo y en absoluto representa la pluralidad y diversidad de discursos que existen en la sociedad. Es por ello que CIMA reivindica a través de todos sus proyectos y acciones la paridad e igualdad entre hombres y mujeres para equilibrar en cuanto a lo laboral y en cuanto al contenido y el punto de vista de los relatos.

El 26 de septiembre de este año se firmó la carta por la paridad y la inclusión de las mujeres en el cine en el Festival de San Sebastián. ¿Qué supone esto?

Hay ya varios festivales los que lo han firmado, por ejemplo, Cannes. Es muy importante, ya que es un compromiso también por parte de la ventana de exhibición. Los festivales marcan los criterios y el prestigio de las películas. Es fundamental que se hagan proyectos en los que hay mujeres autoras y en los puestos de responsabilidad, pero también es necesario que se vean y ahí los festivales desempeñan un papel imprescindible.

Esto supone también más visibilidad para el compromiso por la igualdad por parte de organizaciones y entidades de proyección nacional e internacional.

¿Cómo nace Helsinki?

Helsinki, la productora que tengo con otro socio (Iván Martín Ruedas), surge un día en el que estamos agobiados en los trabajos que teníamos entonces y decimos: ¿por qué no montamos una productora? Así, casi sin pensarlo. Y a partir de ese momento, nos lanzamos a esta aventura que ya dura casi ocho años en los hemos tenido que luchar muchísimo, pero en los que hemos tenido enormes y maravillosas recompensas. Como también tenemos un perfil de postproductores, decidimos abrir un estudio de postproducción llamado Elora, con el que hemos sido nominados este año a mejores VFX en los Premios Fugaz. Trabajamos en cine, publicidad y televisión.

¿Qué querías transmitir con tu cortometraje Caleidoscopio?

Fundamentalmente quería poner el foco sobre la violencia de género en las mujeres con discapacidad. Creo que es algo que está muy silenciado y de lo que no se habla suficientemente. También quería hablar sobre lo que supone para un niño o una niña vivir en un hogar en el que se sufren malos tratos. Mi socio y yo ahora estamos trabajando en un proyecto en el que se aborda también este tema.

¿Crees que festivales como el de Miguelturra contribuyen de manera positiva a que haya igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en el mundo del cine? ¿Cómo recibiste la invitación a nuestro festival?

Cualquier festival que proponga un espacio para programar o debatir sobre trabajos hechos por mujeres cineastas o que programen temáticas en torno a la igualdad, al dar visibilidad a la labor y al discurso de las mujeres en el audiovisual, contribuye positivamente a acercar el mensaje. La invitación me llegó a través de CIMA y yo vengo en representación de la asociación.